En Romancero gitano, García Lorca universaliza la esencia del pueblo gitano a partir de los arquetipos de su sentir y de sus lamentos, incluido el tópico de su persecución por los sempiternos guardias civiles. Se trata de poemas casi teatrales o narrativos a veces, con versos cortos de poderosa imaginería poética que transmiten en ocasiones una sensación de inquietante misterio y, en general, un sentido oscuramente trágico de la existencia, tanto en el sentido del individuo como en el colectivo, es decir, el de un pueblo oprimido, aquí simbolizado en los gitanos.