Esperanza, desesperanza, amor, desamor, tristeza, nostalgia, añoranza... Muchos son los tópicos a los que se acude en «El tiempo que habita en mí», logrando así haber escrito una obra heterogénea y de lo más variopinta. Una obra dirigida a un importante número de lectores que, sin duda, se sentirán cautivados por la claridad y sinceridad con la que se expresa el autor. Eso sí: hay que estar preparado para todo tipo de emociones, pues los textos están completamente desnudos de artificios. Se diría incluso que, en ocasiones, uno puede apreciar en ellos hasta el alma.