Cuando dolor se conjuga con arte la única salida es hacia adentro. Toca pasar por los laberintos del tiempo, de lo que pudo haber sido, de los parasiempres y las posdatas que no son más que un no quiero despedirme, no ahora, no de ti.
Entre telares, una Nube que deja huella, unos ojos azul océano y un pueblo que tiene un río que pasa justo por el medio, Marina Díez teje una palabra que se intuye pero no pronuncia, resiliencia.
No te quedes en la contraportada, pasa. Encontrarás un corazón que es hogar, mantel y vida.
Inma Reyero de Benito