CON ILUSTRACIONES DE LA AUTORA
Sheila tiene motivos de sobra para pensar que lleva una buena vida…
O los tendría si no fuese porque desde los doce años no consigue dormir más de una hora al día, lo que está minando su salud, física y mental.
Un día, al quedarse dormida en la universidad, se ve transportada a un extraño mundo, vacío y limpio, en el que todo está en paz. Al despertar se nota relajada y descansada, como si el tiempo pasado al otro lado equivaliera a una noche completa de sueño.
Entusiasmada, empieza a explorarlo con más frecuencia, hasta que descubre que no está sola y que puede que en ese lugar tan idílico acechen peligros ocultos…